martes, 27 de enero de 2015

El potencial comercial de la Lucha Libre: Una aventura asociada al fracaso.

En la cúspide del boom de la década pasada, justo cuando la clase media mexicana tomó por asalto a la lucha libre, surgió la inquietud por llevar a la misma a otros linderos, hacerla más comercial. Lamentablemente, casi con la misma velocidad con la que se construyeron una serie de proyectos que pretendían ser lucrativos, los mismos se toparon con una cruda realidad que los llevó al fracaso.

Líneas de juguetes, películas, videojuegos, galerías y proyectos artísticos fueron algunas de las ideas que se llevaron a cabo experimentando aéreas que tradicionalmente no eran exploradas en la comercialización de la lucha libre, por otra parte, hubo otros que seguían una línea más convencional: giras, nuevos empresarios, revistas especializadas, sitios web, programas de radio y televisión. En todos los casos, poco a poco, uno a uno, estos proyectos fueron cancelados ya sea por los pobres resultados obtenidos, o bien, por una notoria perdida de interés del mercado hacia la lucha libre. La gran de cantidad de proyectos asociados a la lucha libre que no funcionaron, nos permiten percatarnos de lo difícil que es tratar de reconstruir la credibilidad de la lucha libre, no de cara a la absurda e innecesaria discusión de si la lucha es o no real, sino de cara a recuperar la confianza de los empresarios y hacerlos creer que la lucha libre es un producto rentable –pese a la gran cantidad de ejemplos que demuestran lo opuesto-

En el caso de las líneas de juguetes, videojuegos y películas, queda claro que se sobrevaloró a la popularidad de la lucha libre, hicieron cuentas alegres y suposiciones sin sustento que distaban de la realidad y que al final fueron aplastadas por el mercado. 

Una queja recurrente de los aficionados es que dichos productos carecían de calidad, es más, que eran abiertamente malos, lo cual es cierto, pero eso nos lleva a preguntarnos ¿Por que la principal empresa de videojuegos no pone a sus programadores estrella a realizar un videojuego cuya temática principal sea la lucha libre mexicana? ¿Por qué Mattel o Bandai no han intentado una línea de juguetes con luchadores mexicanos? ¿Por que Disney o Pixar no hacen una película de luchadores viajeros en el tiempo?  La respuesta es obvia, pese al nacionalismo con la que se concibe, la realidad es que la lucha libre mexicana es un producto regional que no ha probado tener potencial para convertirse en un producto global, vaya, incluso tal y como se verá mas adelante, ni siquiera ha demostrado tener potencial para convertirse en un fenómeno de ventas dentro de su propio ámbito local. Bajo esa óptica se entiende porque los encargados de desarrollar estos proyectos fueron empresas de poco prestigio en sus respectivos rubros y si a eso le añadimos que produjeron una serie de bodrios, pues resulta muy fácil saber el porque en tiendas como Game Planet permanentemente exhiben en el stand de remates al videojuego de la Triple A, o el porque los juguetes del CMLL no se venden ni en convenciones en donde los ofrecen a precios de regalo. Lineas de juguetes, videojuegos y películas, un rotundo fracaso.

Las aéreas señaladas anteriormente podrían quedar en el olvido, al menos que quisiéramos omitir los alcances reales de la lucha libre y seguir haciendo conjeturas sin sustento sobre su potencial, sin embargo, lo que no se puede obviar son los fracasos comerciales que se han dado dentro de la propia industria y con ello no me refiero exclusivamente a una crisis que ya se acerca a la década de duración sin mostrar señales de recuperación, sino a toda la serie de negocios que tradicionalmente existen alrededor de la misma y que continuamente han tenido malos resultados; empresas y promotoras que quisieron innovar con conceptos descabellados, revistas especializadas que quisieron ser pretenciosas pero que a los meses se quedaron sin contenido, programas de televisión especializados o que cayeron en el ridículo en su segunda o tercer temporada, cese de transmisiones de las funciones, etcétera, la lista es inmensa, los nombres de proyectos que se han cancelado durante este periodo nos refleja una cruda realidad: actualmente la lucha libre, como industria general, está asociada con el fracaso comercial.

Para hablar de la industria no se puede voltear a ver a empresarios poquiteros que como la menstruación solo llegan una vez cada mes, ni únicamente se puede hacer un diagnostico con base en una empresa que tiene una formula ancestral que le permite navegar aún bajo las peores circunstancias, ni tampoco en base a otra que promedia mejores números pero que es incapaz de replicar el éxito que tuvieron en otras etapas de su historia –ya ni hablar de la generación de un boom-. Si con las empresas sugeridas el diagnostico es cuestionable, si volteamos a ver a toda la lista de nombres y proyectos que han carecido de éxito, que han desaparecido o que se han visto obligados a reducir su participación en la industria, esto es, a todas luces, un claro ejemplo de la comprometida situación actual de la lucha libre y que va más allá de las explicaciones reduccionistas de las que nos viene hablando la prensa de siempre.

La lucha libre, necesariamente, requiere de su dosis de fantasía, es parte de su encanto, pero la dosis de seriedad tiene dos caras: una referente al propio deporte que permita la continuación del mito y otra que ofrezca certeza y seguridad a los empresarios para que sigan apostando su dinero a favor de la lucha libre. Urge recuperar la credibilidad.

@loscoliseinos

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.