jueves, 1 de enero de 2015

¿Qué es la lucha libre?

En otras ocasiones he tenido la oportunidad de escribir acerca del final del que, hasta ahora, es el último boom de la lucha libre mexicana, etapa que no pocos solemos ubicar en el año 2007 y de la que, salvo para efectos de referencia histórica, no quisiera ser más reiterativo en las causas de su origen ni en sus protagonistas. Tan solo agregaría una consideración que en otras ocasiones ni siquiera me había planteado, esto es, que en aquel año no solo se hubiera dado inicio al fin del boom, sino que ademas, hubiera  sido el punto de partida para el inicio de una nueva etapa para la lucha libre, el punto de partida para la creación de un nuevo producto, una nueva manera de concebirla que incluso diera pie a redefinir a la misma y preguntarse ¿Qué es la lucha libre?

Las promotoras. Una queja recurrente a lo largo de estos años ha sido dirigida hacia la  pobreza creativa, de estructura y de propuesta en las empresas y promotoras mexicanas. En estos años los empresarios espontáneos, carentes de seriedad y solvencia así como los escenarios improvisados son el común denominador en la industria, no existe un circuito en forma (ni en número, ni en frecuencia), que tenga la capacidad para satisfacer a la demanda laboral de los luchadores nacionales, es más, ni siquiera existe una estructura que pueda replicar al sistema de promociones que operaba a mediados de los noventa (ya para entonces en decadencia), y no solo eso, formatos, reglas y estrategias de promoción que se consideraban indispensables ya han dejado de operar, no los hay más. No se trata de evocar a la nostalgia, ni de pedir el regreso de lo que probablemente ya no regresara, se trata de advertir que tras poco más de ocho años ya no se puede hablar de algo pasajero sino de una tendencia, de una realidad, una nueva forma de promover que, partiendo de la inexperiencia, creo sus propios códigos, nuevas formas de promover y de relacionarse con los luchadores, vaya, hasta se creo una nueva forma de tasar a los servicios profesionales de un luchador. Dicho sea de paso, la aceptación de esta nueva realidad, confirmada con el paso de los años, será la constante a lo largo del cuerpo del presente escrito.

El Mito. A lo largo de la historia el mito de la lucha libre se ha ido modificando, en primera instancia tuvo que ver con la realidad de la misma, posteriormente con el misterio detrás de una máscara (el más popular y duradero de todos) para nuevamente enfocarse en su realidad. Mitos con diversos periodos de duración que alimentaban a la imaginación de los aficionados y que constituían el necesario ingrediente de misticismo que requiere el deporte-espectáculo.

Lo anterior me lleva a preguntarme ¿Cuál es el mito de la lucha libre moderna? Si nos centramos en los dos principales e históricos mitos; realidad y misterio, tenemos que ambos no son trascendentales para la lucha libre modera. Del primero de ellos se puede decir que, a juzgar por las opiniones vertidas en redes sociales, el aficionado actual ha concluido que la lucha libre es un deporte de competencia legitima en donde las empresas obligan o sobornan a sus luchadores para dejarse perder (sobre todo en compromisos de relevancia). En resumen, conciben a las empresas como insensibles corporativos que por intereses económicos son capaces de corromper al espíritu deportivo y, a su vez, conciben a sus héroes como individuos victimas de ese sistema, o bien, como altamente corruptos y parte indispensable del mismo (motivo por el cual "se venden")

La historia con el misterio detrás de las máscaras tiene un destino similar al anterior, está devaluado y ya es poco importante. Si continuamos con la idea de que el aficionado percibe a la lucha libre como una actividad real pero corrupta, es lógico que perciban a la máscara como un medio estrictamente de lucro, nada más, y si a ello le agregamos las cada vez más recurrentes practicas de reasignar personajes a los luchadores, reenmascararse, cambiar de máscara cada que venga un cambio de empresa, despojarse de la misma con miras a trabajar en el extranjero o de apostarla teniendo apenas un par de años como luchador profesional, vemos que, quiéranlo o no, el misterio de un luchador, su máscara, es cada vez menos importante para los luchadores, aunque en el discurso digan cosas como "la máscara es la vida de un luchador".



Ahora bien, todavía no respondo a la pregunta inicial sobre cuales son los mitos modernos, en lo personal creo que estos tienen que ver con la consolidación de la idea de que, partiendo de la creencia muy arraigada en el mexicano de que "pobreza es nobleza", se concluye que la mejor lucha es la que se ve en arenas pequeñas, la idea ya expuesta sobre las malévolas empresas que toman decisiones aun en contra de la voluntad de los luchadores y la idealización del estilo y trayectoria de cualquier luchador que ya pinte canas en su cabellera, esto último se relaciona con el que creo es el mito más importante en estos tiempos, la idealización del pasado, no en base en datos históricos sino con base en exageraciones e ideas románticas acerca de unos tiempos que no se vivieron. El principal mito de la lucha libre moderna es su culto al pasado.

El Estilo. Voy a pasar de dichos tipo "la lucha ya no es como antes" y centrarme en el estilo de lucha de nuestros días, para ello, voy a partir de lo que considero esencial ¿cuál es el objetivo de una lucha? para mi, dicho objetivo es la representación de un combate -independientemente de su resultado-. Por lo anterior, encuentro una enorme contradicción entre la percepción que actualmente se tiene de la lucha libre como deporte y el estilo que se practica, toda vez que mientras que por una parte la credibilidad del deporte se sitúa en un punto muy alto, por otra, el estilo de lucha actual me parece completamente inverosímil. Existe mayor acrobacia, mayor grado de dificultad en las evoluciones aéreas, mayor creatividad y coordinación para la elaboración de rutinas de lucha y mayor número de castigos "de poder", si, existe todo eso pero a niveles tales que caen en el uso excesivo de este tipo de movimientos que, desde mi punto de vista, terminan por restarle credibilidad a la lucha libre moderna, la vuelven en algo excesivamente coreografiado, predecible, sin sustancia. Si en la moderna representación del combate en un ring se utilizaran espadas, los luchadores modernos primero penetrarían a los órganos vitales de su oponente y posteriormente culminarían la batalla con una bofetada. Así de absurdas llegan a ser las luchas de hoy en día.

Los Luchadores. El luchador es quizás el elemento más difícil de analizar en estos tiempos, aunque derivado de los apartados anteriores ya se pueden adivinar algunos rasgos del luchador moderno, tales como su poco apego a valores y códigos considerados anteriormente como fundamentales, "sagrados" y el ser propenso a desarrollar complejas rutinas que requieran de una enorme colaboración de sus adversarios. Pero también se pueden agregar otros rasgos tales como su poco arraigo con las empresas, su creatividad y coordinación, el ser físicamente mejor preparados pero a la vez técnicamente menos adiestrados, etc. Un rasgo muy interesante del luchador moderno es que, como nunca antes, es consciente de que se cotiza muy bajo el precio para convertirse en estrella y ganar difusión. Basta destacar en una muy pequeña promoción para tener cobertura en medios electrónicos y hacerse de un nombre y de prestigio. Mención aparte merece el hecho de que ante la falta de experiencia de la mayoría de promotores, son los luchadores veteranos los que están marcando la pauta de como se da la relación moderna entre empresario y luchador, creando así nuevos códigos en donde, de entrada, se han alterado los criterios de escalafón para acceder a sitios estelares.

Otros Factores. Durante estos ocho años e incluso en la previa, se habló mucho acerca de que era lo que necesitaba la lucha libre mexicana para modernizarse. Se lanzaron varias ideas que posteriormente fueron adaptadas "a la mexicana" y aunque con el pasar de los años no demostraron ser de beneficio para el espectáculo, muchas de ellas ya forman parte de la lucha libre moderna, tales como lo son los siguientes; eventos periódicos en donde se concluyen las principales rivalidades, uso de lineas argumentales en el desarrollo de las rivalidades, mayor manejo del micrófono por parte de los luchadores e incluso la venta de mercancía relacionada con la lucha libre -juguetes, playeras y videojuegos que acumulan polvo en las estanterias de las tiendas-, mayor promoción a modalidades de lucha diferentes a la tradicional, etc. Ideas que tenían por objeto refrescar a la lucha libre terminaron por mecanizarla, hacerla más rígida, predecible y limitada a unas cuantas fechas en el calendario, sin embargo, reitero que estas formulas llegaron para quedarse y volverse en un sello distintivo de los tiempos modernos.

El paso de los años ha venido a confirmar que ya no podemos hablar de una crisis de estilo, sino que, en dado caso, esa crisis se volvió en la tendencia que esta marcando los destinos de la lucha libre mexicana, la crisis se convirtió en el estilo mismo. Los promotores y luchadores de la actualidad serán quienes sienten escuela para las próximas generaciones, quienes creen nuevas formulas y mitos, aquellos que alimenten a una industria que cambio ante nuestros ojos de una manera tan rápida y drástica que prácticamente paso de forma imperceptible. Hemos llegado a la mitad de la década, los años gloriosos del último boom ya se ven muy lejanos (más de diez años), la estela de sus últimos días apenas y es perceptible y es por ello que aunque anteriormente hubiera hablado de la posibilidad de estar en la antesala de un nuevo boom, lo cierto es que esa era una lectura errónea, que respondía a las viejas formulas y que ignoraba por completo a la paulatina consolidación de un nuevo sistema que se rige bajo sus propias reglas, hoy toda una realidad. En ese sentido la lucha se ha vuelto un tanto impredecible ¿volveremos a ver un boom? probablemente si, aunque ya se tardo demasiado, ya vamos para casi una década sin ver resultados de esas dimensiones y si en 2015 no se dan indicios de la creación de uno probablemente lleguemos al 2020 y no lo veamos. En fin, es una nueva etapa, es una nueva formula, son nuevas reglas, una industria completamente diferente, tal vez solo sea cuestión de que maduren sus protagonistas o tal vez esta versión de la lucha libre no tenga la capacidad de volverse un fenómeno de masas que pueda ir más allá de un publico ya cautivo, por ello, no es ocioso hacer una pausa y tratar de responder a la pregunta inicial ¿qué es la lucha libre?.

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