martes, 8 de septiembre de 2015

Por una mentada ¿exageración o algo común en nuestros días?

El lunes siete de septiembre del 2015 el CMLL publicó una serie de modificaciones en sus carteleras en donde destacaba la salida del luchador conocido como La Park, un día después, mediante un comunicado oficial, la empresa confirmaba lo que ya se anticipaba, la ruptura del vínculo laboral con dicho luchador.

La razón que se da es el ya tristemente celebre "chinguen todos a su madre" pronunciado durante el uso de la voz que tuvo el luchador y que fue transmitido en vivo por la empresa Claro Sports. Es obvio que el improperio no solamente rebaso la línea de respeto que debe de existir entre empresa y clientes sino que, además, tocó intereses comerciales del CMLL y sus socios. Llama la atención que previamente el luchador había sido advertido de no incurrir en tales conductas, se le expusieron los motivos y, ante su insistencia, se le cerraron los micrófonos.

La Park se suma a la larga lista de presentadores de televisión, deportistas, políticos y figuras públicas a las que, una desafortunada declaración, les ha costado el trabajo. Recientemente tuvimos el caso de Hulk Hogan, quien ni siquiera hizo declaraciones públicas, sino que sus palabras fueron retomadas varios años después y cuya publicación trajeron como consecuencia una dura reacción por parte de la WWE.


Vivimos en la época de la corrección política, tiempos en donde a mi parecer se castiga de manera excesiva a expresiones que a menudo ni siquiera llegan a ser ofensivas, sino que forman parten de "la jerga" con la que muchos crecimos misma que, dado los cambios en la sociedad y una búsqueda superficial de la igualdad, ahora son percibidas como insultos degradantes e incluso racistas. Nunca pensé que la expresión "pegas como niña" pudiera ser tildada de "pretender estigmatizar a la mujer como una persona inferior a su contraparte masculina", sin embargo, ahora es tildada de tal. Así las cosas.

Este tipo de expresiones y su posterior castigo económico y moral -a menudo el peor de todos- no son exclusivas de las figuras públicas. En los tiempos de las redes sociales también los ciudadanos a pie podemos quedar expuestos, en un abrir y cerrar de ojos, como los peores seres humanos sobre la faz de la tierra. En diversos estadios, arenas y establecimientos públicos han sido castigados o en ocasiones impedidos de volver a asistir a un evento público aquellos sujetos que hayan realizado conductas tildadas de políticamente incorrectas, como pudieran ser expresiones racistas, insultos, mantas o ademanes. Es una tendencia mundial y a quien le parezca algo extraño es porque no esta al tanto de lo que sucede en el mundo. Si dentro de un recinto público realizas una serie de conductas que "se pasen de la raya" no dudes que vendrá una consecuencia. El mundo de la lucha libre no será ajena a esta tendencia y de hecho ya hay grupos de aficionados que se han erradicado de las arenas por sus conductas hostiles hacia el resto de espectadores.

"Es que todos lo hacemos", "es que es normal", pudiera ser, pero la realidad es que no todos lo hacen y que es un error común pensar que lo que para ti es gracioso deba de serlo para los demás. Hay aficionados que se han quejado de censura pero, al menos para mi, no es gracioso que un grupo de desconocidos acosen a una mujer que acudió a la arena como simple aficionada, o bien, que tengas la mala fortuna que ese mismo grupo de aficionados haya decidido hacerte su objeto de burlas durante dos horas. Hay limites, te guste o no, en un espacio público tu conducta debe de ser mas moderada de lo que usualmente lo es.

Entre gente que no tiene límites porque nunca se los definieron en casa y entre gente que se queja de todo alegando potenciales traumas, resulta que la cultura de lo políticamente correcto cada vez emprende sanciones mas duras y exageradas y uno ya no sabe lo que se puede o no debe decir.

El mexicano en concreto es muy especial con respecto al humor, suele creer que el mismo es privativo de su cultura, o bien, que tiene el mejor humor del mundo, aunque a menudo se indigne por cosas tan simples como un chiste sobre su gastronomía realizado en "Top Gear" pero que a la vez defienda a muerte su derecho a gritarle "puto" o "puta" a cualquier deportista extranjero al que le toque enfrentar a una representación nacional.

Otros rasgos son más universales, tales como indignarse por una noticia compartida y, en la caja de comentarios, expresar opiniones o sugerir castigos mas ofensivos y crueles que los que dieron origen a su indignación. El censor a menudo debiera de ser objeto de censura, el linchamiento mediático en redes formulado por valentones detrás de una pantalla es un problema real.

Actualmente todavía hay un rango de insultos que son "tolerados", muchos de ellos se utilizan en la lucha libre desde los ochentas. Las expresiones que varios luchadores utilizan hoy en día no fueron inventadas por los luchadores actuales, ya se vienen utilizando desde hace tiempo aunque no me extrañaría que, en el futuro, CONAPRED tome medidas para sugerir la erradicación de insultos tales como "indios traga nopales" por considerarla una expresión "que atenta en contra de los integrantes de los pueblos originarios y su dignidad como personas". 

Odiaría estar en una arena y no poder ver a Jeff Jarret arrojando tortillas o a Pierroth utilizando el famoso "indios traganopales" o un uso del micrófono de luchadores rudos que no contuvieran las frases: "pueblo bicicletero", "bola de mugrosos" o "bola de nacos", sin embargo, apenas estamos viendo como actúa la corrección política y no sabemos como serán las cosas más adelante.

Hoy día, incluso antaño se me hubiera hecho excesivo una mentada de madre de un luchador hacia su público, vamos, por más que los fanáticos de La Park quieran establecer como destinatarios de la mentada única y exclusivamente a los jerarcas del CMLL, lo cierto es que la propia reacción del público en la arena dice exactamente lo contrario, tal es así que se la respondieron inmediatamente al mentarle la madre al luchador a base de silbidos. Interpretaron que fueron ellos los objetos de la mentada.

Estrictamente hablando es una sanción justificada, tengo bien definida mi opinión sobre el modus operandi de Adolfo Tapia y a menudo me parece que deliberadamente busca romper con sus empresas de un modo en el que él siempre resulte como el héroe de la película, creo que esta vez era consciente de lo que hizo y creo que buscaba el resultado obtenido. Lamento que por una tontería propia de un adolescente irreverente y no de un hombre que en unos días cumplirá 52 años se haya terminado una etapa que parecía muy interesante para él, para Rush, para la empresa y, desde luego, para los aficionados.

La lucha libre es uno de esos nichos en donde todavía se distingue entre la expresión picaresca de aquella que es abiertamente malintencionada, aunque es evidente que lo primero es cada vez mas escaso y lo segundo empieza a ser la constante, por lo tanto, que no nos extrañe que más adelante el brazo de la corrección política tome por completo a la lucha libre mexicana y desaparezcan algunas de las expresiones ya mencionadas y que el grado de tolerancia hacia los aficionados ofensivos cada vez sea menor, ¿serán mejores o peores tiempos? no lo se, lo que si se es que para aquellos que crecimos en un marco de mayores libertades y que sabíamos distinguir entre lo dicho en broma y lo dicho a manera de ofensa, todo esto nos resulta un tanto cuanto fastidioso y exagerado.


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