En esta ocasión haré una excepción y para el presente post el principal argumento publicado no será de mi autoría sino de ustedes, la voluble comunidad de lucha libre en internet y su obsesión con darle el rango de verdad a las opiniones más populares publicadas en cuanto foro exista.
"La Triple A es la empresa más importante y popular de México, a diferencia de PROMECOR ellos dan cátedra de como sacarle provecho a las alianzas con sus socios y por ello son una empresa realmente internacional. Konnan es la mente maestra, el mejor programador de México y creador de ídolos. Además, con sus continuas contrataciones y sorpresas tienen en jaque a la arena México a quienes les han robado sus principales talentos y los han dejado únicamente con luchadores ancianos y desconocidos. De hecho, en la doctores están a punto de irse a la quiebra y lo mejor que ellos podrían hacer es devolverle la empresa a Sofía Alonso para que ella y su proyecto de trabajo los salven de las manos de un montón de directivos octogenarios. Es evidente que la juventud de Dorían Roldán está siendo clave para la hegemonía de Triple A porque tiene ideas frescas y por eso no es casual los impresionantes números de asistencia, raiting y de menciones en redes sociales que obtienen en cada evento que organizan".
Repito, estas sandeces no son mis ideas sino un compendio de las creencias que hasta este año seguían publicando los aficionados como si fueran el diagnostico más certero de la industria. ¿Que ocurrió? Que sin mediar explicación alguna, o al menos sin dar una que tenga lógica, hoy día las mismas personas y páginas que las publicaban actualmente postulan algo completamente diferente.y que en más de un punto contradice a las creencias que defendieron durante casi cinco años.
El aficionado mexicano es fatalista y para ellos no existen puntos medios, éxito monumental o bancarrota, no hay más. Es por lo anterior que para explicar el panorama actual de la lucha libre mexicana no hacen más que caer en lugares comunes y en repetir las opiniones más populares como si la reiteración de estas las convirtieran en verdad.
A mi entender es evidente que, durante todo el lapso anteriormente referido, la Triple A tuvo aciertos pero también cometieron varios errores que se fueron agudizando y acumulando hasta llegar al punto en donde actualmente nos encontramos. Estas pifias siempre estuvieron presentes pero los aficionados no profundizaban en ellas y solo juzgaban a partir de apariencias. La fachada era atractiva pero, por dentro, había una estructura que se estaba agrietando.
No es como si haber ponderado al talento foráneo y recién llegado sobre sus fieles no se hubiera traducido en el estancamiento y denigración de estos últimos.
No es como si 1,365 días de reinados de extranjeras no hubiera impactado en el estatus de estrellas de sus luchadoras mexicanas.
No es como si sus luchas y personajes patrocinados solo hubieran aportado dinero pero ninguna lucha o proyecto realmente memorable.
No es como si la añoranza de Konnan por sus días al lado de luchadores viciosos no hubiera repercutido en la disciplina de sus luchadores.
No es como si apoyar y darle foro a basuras de seres humanos no hubiera afectado su imagen pública.
No es como si enfocarse en el público estadounidense les hubiera restado atractivo a ojos de los aficionados mexicanos.
No es como si privilegiar el aumento de la fama creativa y del ego de un solo individuo no se hubiera traducido en el abandono de un proyecto colectivo.
No es como si no hubieran habido malas asignaciones de personajes y contrataciones.
No es como si no hubieran creado varios proyectos que abandonaron a los días de anunciarlos.
No es como si hubieran creído que la internacionalización se logra con la mera asignación de títulos y trofeos a luchadores extranjeros y no con un producto de calidad.
No es como si la agenda de sus socios hubiera terminado por dejar en segundo plano a la propia e incluso llegar a un intervencionismo capaz de modificarles carteles.
No es como si le hubieran dado más a sus socios de lo que estos les dieron a ellos.
No es como si el cuchareo e invento de cifras no hubieran sido usadas con altanería para justificar sus malas decisiones y negarse a aceptar sus errores.
No es como si personajes administrativos no se hubieran creído más importantes que los luchadores y que los buenos tiempos solo se vieran reflejado en los ingresos de los primeros pero no en el de los segundos.
No es como si no hubieran puesto en barata el acceso a sus principales funciones y que por eso ya cualquiera pudiera ser parte de ellas.
No es como si Dorían Roldán no se hubiera olvidado y hasta renegado de la esencia "ñera", de pueblo, con la que Antonio Peña concibió a la Triple A para dar paso a una ideologia ajena a su compañía.
Todo lo anterior y más siempre estuvo presente durante la época que, usando las propias publicaciones y elogios de los aficionados, resumí al inicio del presente post, TODO.
Así como el momento actual de la arena México no se puede explicar con un burdo y simplista "finalmente decidieron modernizarse", el de Triple A no se explica con un simple "Konnan es el peor creativo del mundo". Señores, todo el maldito tiempo ocurrieron cosas y en ambos casos hay matices, aciertos y desaciertos que vienen de raíz y que tarde o temprano saldrán a la luz.
Hay que entender que vivimos tiempos en donde el público ni siquiera ve una película para poder opinar de ella, nada de eso, en las audiencias modernas la tendencia es opinar a partir de las opiniones de otros que, a menudo, tampoco han visto el producto que critican y es por eso que para ellos solo ha lugar para el fatalismo. No es casual que por su uso frívolo palabras como "épico" o "arruinado", están completamente abaratadas.
En lo personal no veo un final apocalíptico para ninguna de las dos compañías pero tampoco veo a ninguna de las dos llegando a la tierra prometida. ¿Qué veo entonces? Ciclos, una montaña rusa en donde eventualmente los papeles nuevamente se invertirán y entonces, de nueva cuenta, los aficionados recurrirán a explicaciones simplistas y, de nueva cuenta, pasarán por alto que todos los males futuros tendrán su explicación y origen en el mismo lapso de tiempo en que estaban ocurriendo todas las cosas que les maravillaban.
PS. Si en la recolección de pedazos logran empezar a reconocer patrones y encontrar "esquinas", eventualmente Triple A realmente encontrará sus orígenes y, a partir de ahí, podrán construir un proyecto que represente sus valores y ubicar un perfil de luchadores ideales para el mismo. Actualmente les toca a ellos lidiar con las predicciones y exageraciones de un grupo de aficionados y medios amarillistas que, en su momento, ellos mismos incentivaron.
Al final yo veo una misma historia pero con diferentes protagonistas.
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